viernes, 25 de abril de 2008

BOLUDOS Y PELOTUDOS

BOLUDOS Y PELOTUDOS
Hoy voy a escribir sobre algunas frases sobre las que investigue un poquito, solo para llegar a una de la que se hace muchos años y me siento orgulloso por ser uno de los pocos argentinos que casi no la usa, tal vez por saber el significado.
Voy a empezar por una frase también muy argentina (lo siento si sos de otro país y no la escuchaste nunca).
La frase es:

"no quiere más Lola": Lola era el nombre de una galleta sin gusto, sin sal y sin azúcar que a principios del siglo XX era parte de la dieta de los hospitales. Por eso, cuando alguien estaba en coma o moría, se decía: "Este no quiere más Lola", desde entonces, se aplica al que no quiere seguir intentando lo imposible.

"A Seguro se lo llevaron preso": Viene de Jaén, España, donde los delincuentes eran recluidos en el Castillo de Segura de la Sierra. Originalmente se decía "a (la prisión de) Segura se lo llevaron preso", se advertía de no robar, para no terminar en Segura. Hoy significa que nadie está libre de alguna contingencia.

"Hasta que las velas no ardan": Se originó en los prostíbulos, en épocas en que no existía la luz eléctrica y los relojes eran objetos de lujo. La madama le entregaba al cliente una o varias velas, según lo pagado. Cuando se consumían, el turno había concluido, esto es, había sexo "hasta que las velas no ardan".

Fuck”: En la antigüedad donde hoy se ubica Inglaterra y donde pese a ser una isla pequeña y estar dividida en tantos reinos como pequeños poblados había, la gente no podía tener sexo sin contar con el consentimiento del Rey (a menos que se tratara de un miembro de la familia real). Cuando la gente quería tener un hijo debían solicitar un permiso al monarca, quien les entregaba una placa que debían colgar afuera de su puerta mientras tenían relaciones. La placa decía (fornicación bajo el consentimiento del Rey) “Fornication Under Consent of the King” (F.U.C.K.).

Cornudo”: Hace mucho, pero no tanto, en los países nórdicos de la antigüedad, los gobernadores de las comarcas podían, por su condición de tal, seleccionar a las mujeres con las que deseaban intimar.
Cuando esto ocurría, la puerta de la casa donde se encontraba el gobernador con la mujer elegida, era adornada con los cuernos de alce, en señal de su presencia.
Si la mujer estaba casada, su marido mostraba felizmente a sus vecinos el adorno, orgulloso por la visita del gobernador a su humilde morada. Y así surgió la popular expresión: “Le pusieron los cuernos” o “Sos un cornudo”. Sólo que hoy en día, genera de todo, menos orgullo”.

No hay tu tía”: Es una expresión que se usa ante los hechos ya consumados. Al oírla, se comprende que no hay esperanza de cambio. Pero, ¿qué tiene que ver la tía de uno en todo este asunto? Ocurre que “tu tía” viene de la mala interpretación de atutía o tutía, que es el nombre que se le da a “la costra que queda en la chimenea del horno después de procesar algunos minerales”. Con esta mezcla, se preparaba, un ungüento que, como contenía óxido de cinc, y favorecía la cicatrización.
“No hay tutía”, se usó a partir de entonces como sinónimo de “no hay remedio” o “no tiene remedio”.

Pepe”: El vinculo que une a los “José” con su apodo “Pepe”. Resulta ser, porque antiguamente, durante la lectura de las Sagradas Escrituras, se referían a San José como “Pater Putatibus” (Padre Putativo o Padre de Reemplazo) y luego, por simplificación, como “P.P.” Así nació llamar “Pepe” a los José.

Irse al humo”: Durante “La Campaña al Desierto” (uno de los grandes genocidios de los que no se habla). El Ejército Argentino envió soldados a exterminar a los indios con fusiles de un solo disparo y de carga frontal, o sea que entre disparo y disparo se debía limpiar el arma y cargarlo por la boca del cañón, (proceso en que se tardaba un tiempo valioso). Los indios aprendieron a atacar hacia donde había armas recién disparadas, el humo indicaba que tardarían en ser cargadas nuevamente o sea se “iban al humo”.

Esto último me sirve para llegar adonde quería llegar.

Durante la misma “Campaña al Desierto” el ejercito se nutria de cualquier hombre en edad de pelear que se cruzase en su camino, (no solo de los reclutados por un pago que les otorgaba el gobierno).
Por eso cuando alguna compañía entraba a un poblado lo común era que los hombres tratasen de huir, pero los capturados eran llevados a la fuerza para integrar sus filas, y como no tenían experiencia, había pocas armas, y era peligroso dárselas a alguien que quería desertar, se los armaba de otra forma.
En la primera línea de ataque y defensa, los hombres eran “armados” con BOLAS… llamadas así en esos tiempos pero hoy conocidas como boleadoras, que son tres bolas de piedra pulida de unos diez centímetros de diámetro, y cada una atada a una lonja o tiento de cuero y unidas las tres en el otro extremo.
Estos hombres (la primera línea) eran llamados “los boludos” y debían arrojar sus boleadoras a las patas de los caballos de los indios para derribarlos.
En la segunda línea de ataque y defensa estaban “los pelotudos” que debían cargarse a los indios derribados y cuidar a “los boludos” desarmados, con una especie de pelota de quebracho de unos 40 centímetros de diámetro envuelta en cuero y unida a un tiento, para que la revolearan sobre sus cabezas y mantuvieran a raya a los indios.
Pero la verdadera razón de estas dos líneas de ataque, (de los que nadie apostaba un peso por sus vidas…) era cuidar que haya pocas bajas en la tercera línea que era el “verdadero ejército”, (que era escaso pero era gente pagada y entrenada, para el objetivo que debían cumplir).
No se por que, pero la historia siempre se repite…
El que manda, el que esta arriba, el poderoso, siempre es el que menos pierde. Porque se escuda en los que no tienen nada que ver, en los que están menos preparados.
Porque los que no tenemos nada que ver, a veces a la fuerza y a veces sin darnos cuenta vamos a ser la primera y la segunda línea de ataque y defensa.
Siempre vamos a ser los mismos “Boludos y Pelotudos”.
……………………………………………………J.P.

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