Hace 17 días que escribí lo ultimo, “LA BANDA DE SONIDO DE MI VIDA” no se me ocurría sobre que escribir ahora, pero podría seguir con la cantidad de bandas que no nombre, o la música en ingles, pero tampoco tenia muchas ganas…
Los bloques de tetris me siguen cayendo, algunos se acomodan en sus espacios y otros quedan en un mal lugar y solo sirven para estorbar y que siga creciendo la pared mal construida, y aunque vi “The Wall” (la pared) de Pink Floyd tantas veces que ya perdí la cuenta, se desde la primera vez que la vi, que Alan Parker tenia razón y que cada uno levanta una pared a su alrededor para no mostrar su vulnerabilidad a los demás, pero esa pared también nos quita la posibilidad de pedir y de recibir ayuda porque nos sigue separando de la gente y de todo lo que necesitamos, y que no somos capaces de pedir, solo por no mostrar nuestras debilidades (…es un circulo que te da un poco y te quita mucho).
Hace muy poco tuve un problema pequeño pero que yo lo veía muy grande en un primer momento, y como nunca… tuve la necesidad de contárselo a alguien, con la suerte de encontrar justo a esa persona que tenia las palabras y el apoyo que necesitaba.
Dije como nunca porque por lo general siempre fui mas que reservado en esas cosas, no se por que, si cuando alguien a quien yo quiero necesita una mano, un oído, o un hombro siempre estoy sin hacerme o hacerle preguntas…
Pero cuando se trata de pedir yo, no me sale. Hago mal porque siempre pensé que nadie va a resolver mis problemas pero más de una vez resolví los de los demás, y otras veces por lo menos deje que alguien se descargara escuchándolo y tratando de ponerme en su lugar para comprender la situación.
Pero se que es una verdadera carga escucharme a mi porque soy capaz de ponerme muy pesado, y no buscar alguien que me escuche sino alguien que me de la razón. Una razón que cuando lo pienso fríamente me doy cuenta que no hay “razón” para que la razón sea mía.
Perdón por el juego de palabras (pero no hay razón para que no la haga).
Cuando termina la película “The Wall” Pinky (el protagonista) es juzgado por los fantasmas de su pasado por el hecho haber levantado esa pared y de haberse aislado del mundo.
En realidad tampoco se aisló por su entera culpa, porque el no supo construir puentes en lugar de paredes, pero tampoco los que lo rodeaban (que son también los que lo acusan en el juicio) quisieron darse cuenta de la ayuda que pedía silenciosamente a gritos.
No seamos como Pinky, ni como los que lo acusan.
Construyamos puentes, no paredes, no nos aislemos ni dejemos que los demás se aíslen, a veces pedir un oído o prestarlo, (sin necesidad de que quien escucha diga una palabra) puede servir para que quien habla se escuche a si mismo y se de cuenta que ese problema insoluble en realidad es una tontería a la que no hay que darle tanto valor.
……………………………………………………J.P.