martes, 16 de octubre de 2007

DE VIDA O MUERTE

DE VIDA O MUERTE
Ser o no ser… morir, dormir nada mas, terminar con la pena, y las miles de agresiones que deben sufrir nuestros cuerpos, he aquí la liberación que todos deseamos…Morir, dormir…y tal vez soñar, he aquí el fastidio…¿Cuando seremos al fin liberados de estos lazos carnales?, ¿Qué sueños vendrán a encantar nuestro sueño final?, He aquí lo que nos detiene, este temor prolonga la calamidad de la vida… Pues de otra forma, ¿Quién podría soportar las humillaciones del tiempo que pasa? Las culpas de los opresores, los insultos del vanidoso de turno, los dolores del amor engañado, la lentitud de la justicia, la arrogancia de los funcionarios de turno, las injurias que los crápulas hacen sufrir a la gente honesta. ¿Quién podría soportar la carga de gemir y sudar a lo largo de una vida aburrida, larga y penosa, si no fuera por el temor a algo desconocido… algo después de la muerte?...Muerte, ¿Qué es eso?...solo aquella comarca misteriosa, de donde ningún viajero regresó jamás, y que nos obliga a sufrir males que conocemos, antes que precipitarnos a otros de los que nada sabemos.  
                 (Adaptación del monologo de Hamblett, de William Shakespeare)

Un escritor ingles escribió esto en el año 1602 y solo tenia interrogantes, hoy después de tanto tiempo, en un mundo tan distinto, tenemos los mismos interrogantes y su mismo miedo a lo que no conocemos.
Pero que es el miedo sino un instrumento para preservarnos de lo que lo causa, a veces escondido, a veces a flor de piel. Pero acaso, quien dice no temer a la muerte, ¿en su último momento no siente el terror de tener cara a cara a quien menos se desea conocer? Pero la muerte es parte de la vida, y aprendimos a sobrellevarla, a enfrentarla, y hasta a retarla.
 
En una guerra, injustificada como todas las guerras, los lazos entre compañeros de armas se convierten en una verdadera hermandad y la vida de quien cuida nuestras espaldas se transforma en algo tan valioso como nuestra propia vida:
En medio de un avance la compañía cayo en una emboscada, las balas rasaban las cabezas y espaldas de los hombres cuerpo en tierra, sin lugar donde refugiase y sin su teniente para dirigirlos, yaciendo muerto en el campo de combate. Siendo atacados por tres flancos, desordenadamente emprendieron la retirada, retrocedieron bajo una lluvia de balas que de tanto en tanto hería mortalmente a algún hermano en armas. Algunos lograron ponerse a salvo y comenzaron a disparar para cubrir la retirada de sus compañeros.
Al ser herido un soldado y no poder llegar a un lugar seguro, su camarada salió a rescatarlo exponiéndose al fuego enemigo y poniendo en riesgo también su vida. Desobedeciendo las órdenes de su superior, de no salir de su cubierta, regresó el también mortalmente herido… Su amigo, a quien había traído en sus hombros, estaba muerto.
El sargento se encolerizó.
_Te ordené que no salieras. Ahora los he perdido a los dos, no valía la pena.
El moribundo contestó:
_Sí que valió la pena, mi sargento, porque cuando llegué hasta él, en su ultimo suspiro me dijo: “Sabía que vendrías…”
 
Podemos seguir diciendo que la muerte es parte de la vida, o que el miedo a lo desconocido desaparece en la adrenalina de una situación limite, pero ese miedo a la muerte y todo lo que venga detrás de ella, (o a la muerte y nada después de esta), sigue estando…aunque a veces un poco escondido.
¿Y cuando no es nuestra vida la que nos preocupa? Cuando de nosotros depende otra vida, cuando el futuro nos depara el peso de no haber hecho lo necesario, o lo correcto.
 
Era el día del cumpleaños de Luis, y una jornada de trabajo de doce horas en un día veraniego de 38° grados no le hacia mucha gracia, pero las cuentas a pagar no perdonan, y su rutina diaria es la de tantos que deben sacrificar un rato mas sin ver el cielo, y con los ojos viviendo solo de azules recuerdos. Cuarenta años es la edad justa para plantearse lo que se hizo con la vida… pero no en un día tan pesado, caluroso y solitario. Cumplir años -pensaba Luis- lejos de los amigos en un lugar nuevo, y sin la familia que quería, y no había podido tener, no es el lugar ni el momento para hacer un balance. Luis descubrió al llegar a casa, que su heladera no funcionaba, y sin querer hacerse más problemas, sin pensar en las horas de mas que tendría que quedarse en su trabajo para poder pagar su arreglo, saco de su interior la cerveza abierta, sin gas y caliente, puso un poco en un vaso sucio que había sobre la mesa. Le dio un trago al líquido amargo y caliente, y pensó “este no es mi día”. Mirando el charco de agua debajo de la heladera y la montaña de platos en la pileta de la cocina, Le pareció escuchar el timbre del teléfono, y se dijo:
_Quien puede conocer mi número si lo instalaron ayer?
Se dirigió a contestar arrastrando los pies, y se dejó caer en su sillón.
_...Hola
_...Hola Luis. (Se escucho la voz de una mujer)
_Quien es?
_Soy yo, quiero despedirme…estoy cansada...
Luis pensó que se trataba de una broma, sin entender lo que en realidad estaba pasando. Conocía poca gente en esta nueva ciudad, a nadie le había dado su número, y tampoco había charlado con alguna mujer en su trabajo mas de dos minutos, como para que lo llamaran.
Entonces sin saber porqué decidió seguir el juego.
_Porque te queres despedir, adonde vas.
_Estoy cansada…estoy cansada, y voy a terminar con todo… mira Luis, no quise dejar una carta, y que después la leyera cualquiera, y tampoco quiero que te sientas mal por lo que yo haga, por eso te llame. Esto lo hago por mí, por todo lo que me pasa, y por todo lo que no me pasa. Estoy cansada, y voy a terminar con esta vida de mierda.
_Pero me estas diciendo que…
Un frió corrió por la espalda de Luis, cuando se dio cuenta de que esa llamada no era ninguna broma, sino que era la llamada mas seria que había recibido en la vida, aunque esa mujer se hubiese equivocado de numero.
_Vos siempre fuiste el mas fuerte de los dos mama siempre lo decía cuando éramos chicos, si no parecemos hermanos, y nunca cambiaste. Pero vos tenes una forma muy especial de ser, nunca te hiciste problemas por nada y todo te salio bien sin buscarlo, sin esforzarte por ello, tenes una familia maravillosa una mujer y unos hijos que parecen sacados de una propaganda. Un trabajo que te envidia todo el mundo, unos amigos que nunca se desconectaron de vos y que si hicieron una vida propia siempre la compartieron con vos, en serio que no parecemos hermanos…
Si a mi me pasó exactamente todo lo contrario, siempre tuve que pelear el doble o mas por lo poco que tuve, me echaron del trabajo, Dani me dejó por otra, y el accidente de los chicos y mamá. Pero todo esto que te digo no lo digo por enojo con vos, estoy feliz de que seas feliz.
Pero vivo amargada por mí, y por todo lo que me pasó… y encima tenerte lejos…
-Luis hizo un silencio como para tomar aire. Con la mente totalmente en blanco, sin una respuesta para tanta miseria, desde su lugar tan miserable como el de la desconocida del otro lado de la línea.
-Mira… solo te puedo decir que lo que pensas hacer es una estupidez, el pasado ya pasó y no se puede arreglar, el futuro nadie lo tiene asegurado, pero hay que pelearla, porque lo único que tenemos es esto… el presente y por mas mal que este siempre vas a tener algo, una razón porque levantarte en las mañanas, solo necesitas una cosa porque tener esperanzas, busca y la vas a encontrar.
-Es fácil decirlo desde tu lugar, teniendo todo sabes que es lo único que tengo a futuro, solo tengo un revolver en mi mano con una sola bala, esa bala es la única cosa en la que tengo esperanzas, esperanza de que me alcance con esa sola.
-Luis seguía tragando saliva, encima con el miedo de que ella se diera cuenta que había marcado mal el numero, que el era el Luis equivocado y que cortara el teléfono para seguir con sus planes.
Como hacer para llegar al corazón y a la cabeza de una desconocida antes que una bala? ..................
 
 
Estos dos cuentitos los escribí hace muchos años.
A una profesora de literatura que tuve se los mostré, y le gustaron mucho, pero un día los perdí y no los encontré más. Tampoco se los había mostrado a nadie más, antes de perderlos, pero se me dio por escribirlos de nuevo.
Solo se que en el segundo cuento Luis salvaba a la suicida, pero hoy no me sale. O será que siempre me sentí un “Luis” y ya no quiero ayudar a nadie.
“Es lo que hay” si se me ocurre algo por lo que vivir para terminar el cuento, la salvo y posteo el cuento de nuevo (esta vez completo).
Espero no bajonearte a vos que estas leyendo, y si se te ocurre un buen final, envíamelo en un comentario.
……………………………………………………J.P. ("Mi Alter Ego")

martes, 9 de octubre de 2007

MAL DE MUCHOS...

MAL DE MUCHOS...
Escribí en mi comentario en el libro de visitas, que “este es mi espacio porque lo escribo con pocas pretensiones solo para releerlo yo, y ver cuanto cambio yo desde la última vez que escribí algo”, voy a pensar seriamente en cambiar eso, porque me di cuenta de que en parte no es tan así. Quiero ver cuanto cambio, pero no es solo para mí. En verdad todo el que habilita su espacio para que entre cualquier persona, solo es un exhibicionista cibernético y busca algo que en realidad busca toda persona, (conciente o inconcientemente)… la aprobación de los demás. ¿Será por la baja autoestima?...
En este momento me siento con mi autoestima baja…
Y un poquito bajóneado por lo reflexivo que me estoy poniendo, o al revés… Reflexivo por lo bajoneado que me estoy poniendo.
Soy bastante ciclotímico, y es algo muy normal en mí, pasar de la euforia a la angustia, (sin melancolía de por medio), y viceversa… Eso es lo bueno… Pasar de la angustia a la euforia sin escala.
Por eso me resultó extrañó que la primer visita que me dejo un comentario, (Adri)… me dijera que mis pensamientos y mis sentimientos son optimistas, y le sirvieron. Bueno no me conoce bien, pero por lo menos le sirvió a  alguien lo que escribí en algún momento, (de esos momentos reflexivos míos, que justo fueron positivos). Siempre dije que no soy pesimista, ni optimista sino “realista” para no reconocer que lo “real”… el verdadero “realismo”, es que si soy pesimista, y me parece que no lo puedo remediar. Trate y trato y seguiré tratando… me lo prometo, pero solo puedo ser optimista estando mas que pendiente de ello, o cuando alguien de la (por suerte) mucha gente que todavía me quiere, (y me aguanta) me empuja a ser optimista. Pero (últimamente) siempre hay un motivo, una situación, una persona, una mentira, que me tira para abajo… (Dije una mentira porque no me gusta mentir, y no voy a ser hipócrita no por querer ser un ejemplo de conducta, sino porque se me nota mucho si yo miento… y no quiero, y no me gusta que me mientan… ah y una verdad a medias también es una mentira).
No se, no lo puedo remediar concientemente, mas cuando estoy un poquito bajoneado, pero solo es el grado de locura que me toco… Si hay algo que no quiero es ser así… loco. Pero todos tenemos nuestro grado de locura que delante de los demás tratamos de ocultar. Que se yo, dentro de quince minutos estoy mas “Up” y mi locura pasa a ser positiva, ahí en lugar de necesitar un empujón de los que me aguantan… ellos tienen que aguantar mis empujones anímicos, porque paso a ser yo el que tira para adelante y arrastra a todos.
Soy demasiado reflexivo (sino no escribiría estas cosas, preguntándome, contestándome, y a veces preguntándome a mi mismo sin poderme responder). Por eso odio las tardes de los domingos y las noches en que no puedo dormir, (que cada vez son más), en las que alguna idea entra a taladrarme la cabeza.
Pero volviendo a la aprobación que busco en los demás, creo que esa aprobación es que los demás se identifiquen conmigo. Esperar que a otros les pase lo mismo que me pasa a mí, y que mi grado de locura sea general así me confundo en la multitud… ya sabes “mal de muchos consuelo de tontos”, porque yo mismo puedo ser uno de los muchos que sufre el mal, y a la vez puedo ser un tonto que se consuela porque no es el único.
¿Y vos... que grado de locura tenes?
……………………………………………………J.P. ("Mi Alter Ego")

jueves, 4 de octubre de 2007

EL MORRON O LA ACEITUNA

El MORRÓN O LA ACEITUNA
Hace algunos años estaba (perdón si te hago sentir hambre) en una pizzería con mis amigos Rubén y Julio, comiendo una especial de jamón y morrones con aceitunas verdes y negras, acompañada de una buena cerveza Quilmes, y charlando pavadas, estupideces, y cosas que en esos momentos nos parecían importantes… (y ahora también) sin pensar en lo mas mínimo en matemáticas, en decimales, en fracciones, o en Kant, Hegel, Schopenhauer, Sartre o cualquier filosofó de esos que en realidad no saben nada de la verdadera vida.
La (falsa) importancia de las cosas se la empecé a dar (exageradamente) tal vez en ese momento, ese momento que en realidad tampoco tendría que haber sido tan importante.
Todo comenzó porque tuvimos un problemita matemático/filosófico.
Los pizzeros siempre tuvieron esa manía de cortar las pizzas en ocho porciones, y nosotros éramos tres, (tal vez tampoco le importa mucho a un pizzero las matemáticas, las fracciones y los decimales, mientras que la pizza sea de ocho/octavos).
Todos comimos dos porciones, quedaban dos en la bandeja, y dos de nosotros no tomamos la iniciativa de hacernos de otra porción, pero Rubén se quedo mirándolas.
Julio y yo también nos miramos pensando en hacerle una broma a Rubén adelantándonos a el, (pero nos madrugó).
Después de un momento de que el flaco miró las dos porciones fijamente, dijo “yo me como otra”, y nos madrugó el, porque la ultima la tendríamos que compartir con Julio o la comería el o yo, (el que tuviera mas hambre o el que fuera menos considerado), pero no íbamos a perder la amistad por una porción de pizza.
A todo esto Rubén seguía sin comer la porción que dijo, nos miró a los dos y nos pidió, ¿puedo hacer algo?
-Que queres Rubén
-Quedan dos porciones una tiene morrón y la otra aceituna. ¿Puedo cortar un pedacito de morrón y ponerlo en la otra porción que tiene aceituna así me como una ultima porción, que tenga las dos cosas?
Nos miramos con Julio sonreímos y le dijimos los dos a la vez…
-No Rubén elegí.
Rubén siguió con su cara seria y no entendió que lo cargábamos, pero pensó un segundo y dijo.
-Saben que, tienen razón no se puede tener todo en la vida “el morrón o la aceituna”.
Nos reímos por la filosofía barata de pizzería, comimos entre los tres esas dos porciones, pedimos mas cerveza y seguimos filosofando de estupideces toda la noche.
Pasaron muchos años, pero hasta el día de hoy cada vez que como una especial de morrones y aceitunas (de dos colores), me acuerdo de esa decisión que costo "tanto", y me rió.
Y cada vez que tengo que tomar una decisión en mi vida que es muy importante y que tengo que elegir entre dos o más posibilidades, y que cada una me priva de algo (aunque gane en otro sentido). Pienso que siempre, algo se debe perder para ganar finalmente, solo tenemos que elegir “el morrón o la aceituna”.
Tiremos una moneda, no nos hagamos esos tipos de planteos que a la larga van a perder la importancia que le estamos dando ahora. Después de todo uno tampoco sabe si ganó realmente hasta que en realidad no importa si se ganó o se perdió, o uno nunca sabe realmente si se perdió hasta que ya es demasiado tarde para remediarlo, entonces para que preocuparse?.
Esta bien… tampoco hay que ser un estúpido que va por la vida sin que nada le importe, pero no será que le damos mas importancia a todo, de lo que en realidad importa?
Hoy pensaba que el campeonato de fútbol dura 19 fechas, participan 20 equipos solo uno gana, solo uno es el campeón y la mayoría de las veces se define en la ultima fecha.
Y los jugadores que hacen?
Festejan unos minutos y mañana a levantarse temprano para entrenar para el próximo campeonato, los otros equipos (¿los perdedores?) hacen lo mismo pero sin festejo, algunos renuevan jugadores para adaptarse al nuevo compromiso que emprenderán, algunos cambian técnicos porque no llenaron las expectativas… algunos equipos descendieron a una categoría mas baja (y su próximo esfuerzo será distinto (el doble), porque no solo no salieron campeones, sino que descendieron)…
Que hay de distinto en la vida?
Quien en el día a día de la vida cotidiana, no perdió el campeonato en la última fecha y se quedo masticando bronca, quien no tuvo que cambiar jugadores o técnico para adaptarse a un nuevo campeonato, quien no tuvo que hacer un esfuerzo doble porque alguna vez se fue al descenso, y quien no tuvo la alegría de alguna vez salir campeón, para festejar solo un ratito y darse cuenta que era solo eso, porque mañana hay que ir de nuevo a entrenar, y pasado mañana nadie se acuerda del ultimo campeón.
No le des tanta importancia a las grandes decisiones…
Pensa si esas decisiones en el futuro van a seguir teniendo la misma importancia (…aunque eso no es garantía de nada), aflójate, tira una moneda.
Esto no quiere decir que no le pongas ganas.
Pero total que importa hoy te tocara el morrón, y mañana tal vez te toque la aceituna.
……………………………………………………J.P. ("Mi Alter Ego")

miércoles, 3 de octubre de 2007

QUIEN TE JODE LA VIDA?

QUIEN TE JODE LA VIDA?
Le pedí a una amiga que me diera una idea, que me tirara una frase sobre que escribir, y como un rato antes estábamos hablando con alguien mas, que decía que le estaban jodiendo la vida, mi amiga dijo “nadie te jode la vida y si es así, es porque dejas que te la jodan, pero es tu culpa no de alguien mas”.
Creo que tiene razón… (Aunque no siempre), todo es relativo y cada uno tiene su verdad, no existe una verdad absoluta, porque la verdad absoluta es la suma de todas las verdades… La suma de las verdades de todos, y las verdades cambian, porque todos cambiamos.
Es cierto que a veces inconscientemente (todos) buscamos alguien que nos joda la vida tal vez para echarle la culpa de todo lo malo que nos pase, y no asumir nuestra parte de culpa.
Pero muchas veces es por falta de carácter: por pensar que no merecemos algo mejor.
Por inseguridad: porque pensamos (o sabemos) que de todas formas nos va a ir mal, así que buscamos una excusa.
Pero el peor motivo no tiene explicación: y ese motivo es “Porque si”, porque quien queremos y quien nos conviene en un 99% de los casos no son la misma persona, y no somos capaces de verlo (o no queremos). Mi abuela decía "Dios los cría y el viento los amontona".
No me pidan una explicación porque no la tengo, ni yo ni nadie, y si yo tuviera esa respuesta no la daría gratis, pero la daría barata, cobraría un centavo por ella a cada uno que la necesitara y no habría nadie  en el mundo con más plata que yo.
Lo que si puedo decir es que quien ve con otros ojos, quien ve de afuera una relación, quien ve a una distancia prudencial (…de mitad de cuadra) se da cuenta (“ve”) muchas cosas que los “que están adentro” no ven. Si… ya se, no descubrí nada pero tenia que decirlo.
Si alguien se para a mitad de cuadra vera que el poste de teléfono de su esquina derecha es igual de alto que el poste de teléfono de su esquina izquierda, esto es porque miden lo mismo y la perspectiva no nos deja engañar. Ahora hagamos un pequeño experimento, acerquémonos al poste de la derecha.
¿Que pasa?
Tenemos la sensación de que es mucho más alto que el poste de la izquierda.
¿Por que?
También por la perspectiva, al estar más cerca de un poste que del otro perdemos la perspectiva que teníamos anteriormente, cuando estábamos a una distancia que no nos dejaba engañar.
No somos capaces de mirar por nosotros mismos con otros ojos porque no podemos y porque no queremos, no podemos porque es físicamente imposible, nuestros ojos son nuestros ojos, y no podemos cambiarlos a voluntad, y no queremos porque a quien vemos, tarde o temprano lo terminamos idealizando (y a una persona ideal por que la trataríamos de ver de otra manera?).
Alguien que ve la relación desde afuera no nos puede pintar lo que ve, porque en estas relaciones enfermizas siempre somos ciegos y quien es capaz de explicarle un color a un ciego que nunca vio. (¿Serias capaz de explicarle a alguien que nunca vio por ejemplo, como es el color rojo, como es una nube, el arco iris, o la diferencia que existe entre una manzana y una lata de gaseosa, sin que la toque?).
Volviendo al principio, dije que a veces inconscientemente buscamos a alguien que nos joda la vida, ¿pero porque a veces lo hacemos conscientemente? Es una pregunta para la que tampoco tengo respuesta, que le pongo de precio medio centavo y con la que me haría mucho más rico. ¿Quien ya con los pies sobre la tierra no se pregunto porque seguía pensando en lo que ya no tenia sentido pensar?, ¿en lo que ya no tenia solución?, ¿en lo que solamente servía para causarle mas dolor?
Cuando entramos en razón, no se termina nuestra ceguera en ese instante. Bueno dicen que el corazón tiene razones que la razón no entiende (¿Pero no será mucho?).
Cuando ponemos los pies sobre la tierra, cuando abrimos los ojos, cuando esa nuestra persona ideal ya no es tan ideal, cuando sufrimos no habernos dado cuenta antes, y que los demás “que si se habían dado cuenta” no nos habían abierto los ojos… nos sentimos como al ver directamente al sol después de días de estar en la oscuridad total.
Y con la furia de querer echarle la culpa a alguien… y a quien más culparíamos.
“Si nosotros mismos nos jodemos la vida”
……………………………………………………J.P. ("Mi Alter Ego")