Hace algunos años estaba (perdón si te hago sentir hambre) en una pizzería con mis amigos Rubén y Julio, comiendo una especial de jamón y morrones con aceitunas verdes y negras, acompañada de una buena cerveza Quilmes, y charlando pavadas, estupideces, y cosas que en esos momentos nos parecían importantes… (y ahora también) sin pensar en lo mas mínimo en matemáticas, en decimales, en fracciones, o en Kant, Hegel, Schopenhauer, Sartre o cualquier filosofó de esos que en realidad no saben nada de la verdadera vida.
La (falsa) importancia de las cosas se la empecé a dar (exageradamente) tal vez en ese momento, ese momento que en realidad tampoco tendría que haber sido tan importante.
Todo comenzó porque tuvimos un problemita matemático/filosófico.
Los pizzeros siempre tuvieron esa manía de cortar las pizzas en ocho porciones, y nosotros éramos tres, (tal vez tampoco le importa mucho a un pizzero las matemáticas, las fracciones y los decimales, mientras que la pizza sea de ocho/octavos).
Todos comimos dos porciones, quedaban dos en la bandeja, y dos de nosotros no tomamos la iniciativa de hacernos de otra porción, pero Rubén se quedo mirándolas.
Julio y yo también nos miramos pensando en hacerle una broma a Rubén adelantándonos a el, (pero nos madrugó).
Después de un momento de que el flaco miró las dos porciones fijamente, dijo “yo me como otra”, y nos madrugó el, porque la ultima la tendríamos que compartir con Julio o la comería el o yo, (el que tuviera mas hambre o el que fuera menos considerado), pero no íbamos a perder la amistad por una porción de pizza.
A todo esto Rubén seguía sin comer la porción que dijo, nos miró a los dos y nos pidió, ¿puedo hacer algo?
-Que queres Rubén
-Quedan dos porciones una tiene morrón y la otra aceituna. ¿Puedo cortar un pedacito de morrón y ponerlo en la otra porción que tiene aceituna así me como una ultima porción, que tenga las dos cosas?
Nos miramos con Julio sonreímos y le dijimos los dos a la vez…
-No Rubén elegí.
Rubén siguió con su cara seria y no entendió que lo cargábamos, pero pensó un segundo y dijo.
-Saben que, tienen razón no se puede tener todo en la vida “el morrón o la aceituna”.
Nos reímos por la filosofía barata de pizzería, comimos entre los tres esas dos porciones, pedimos mas cerveza y seguimos filosofando de estupideces toda la noche.
Pasaron muchos años, pero hasta el día de hoy cada vez que como una especial de morrones y aceitunas (de dos colores), me acuerdo de esa decisión que costo "tanto", y me rió.
Y cada vez que tengo que tomar una decisión en mi vida que es muy importante y que tengo que elegir entre dos o más posibilidades, y que cada una me priva de algo (aunque gane en otro sentido). Pienso que siempre, algo se debe perder para ganar finalmente, solo tenemos que elegir “el morrón o la aceituna”.
Tiremos una moneda, no nos hagamos esos tipos de planteos que a la larga van a perder la importancia que le estamos dando ahora. Después de todo uno tampoco sabe si ganó realmente hasta que en realidad no importa si se ganó o se perdió, o uno nunca sabe realmente si se perdió hasta que ya es demasiado tarde para remediarlo, entonces para que preocuparse?.
Esta bien… tampoco hay que ser un estúpido que va por la vida sin que nada le importe, pero no será que le damos mas importancia a todo, de lo que en realidad importa?
Hoy pensaba que el campeonato de fútbol dura 19 fechas, participan 20 equipos solo uno gana, solo uno es el campeón y la mayoría de las veces se define en la ultima fecha.
Y los jugadores que hacen?
Festejan unos minutos y mañana a levantarse temprano para entrenar para el próximo campeonato, los otros equipos (¿los perdedores?) hacen lo mismo pero sin festejo, algunos renuevan jugadores para adaptarse al nuevo compromiso que emprenderán, algunos cambian técnicos porque no llenaron las expectativas… algunos equipos descendieron a una categoría mas baja (y su próximo esfuerzo será distinto (el doble), porque no solo no salieron campeones, sino que descendieron)…
Que hay de distinto en la vida?
Quien en el día a día de la vida cotidiana, no perdió el campeonato en la última fecha y se quedo masticando bronca, quien no tuvo que cambiar jugadores o técnico para adaptarse a un nuevo campeonato, quien no tuvo que hacer un esfuerzo doble porque alguna vez se fue al descenso, y quien no tuvo la alegría de alguna vez salir campeón, para festejar solo un ratito y darse cuenta que era solo eso, porque mañana hay que ir de nuevo a entrenar, y pasado mañana nadie se acuerda del ultimo campeón.
No le des tanta importancia a las grandes decisiones…
Pensa si esas decisiones en el futuro van a seguir teniendo la misma importancia (…aunque eso no es garantía de nada), aflójate, tira una moneda.
Esto no quiere decir que no le pongas ganas.
Pero total que importa hoy te tocara el morrón, y mañana tal vez te toque la aceituna.
……………………………………………………J.P. ("Mi Alter Ego")
No hay comentarios:
Publicar un comentario