Texto de Joan Manuel Serrat para una edición mexicana del disco
PER AL MEU AMIC (Para Mis Amigos) «Los humanos somos realmente complicados... En la cáscara, en la periferia de nuestros cuerpos, todo un complejo sistema de sensores, nariz, ojos, boca,... hasta la punta de los dedos, nos permite saber qué cosas suceden en nuestro entorno e incluso más allá.
Además, en nuestro interior, impecablemente ajustado, aparece un universo de venas, arterias, huesos, sangre, músculos y vísceras, todo un alarde de sofisticación que no tendría ningún sentido si no fuera para relacionarnos con el mundo que nos rodea.
Nuestra vida y lo que somos, refleja nuestra capacidad de conectar con el exterior. Lo que seamos capaces de alcanzar depende en gran medida de la cantidad y la calidad de nuestros encuentros con lo que nos rodea. Piense usted que se puede morir de hambre o de frío, pero también de amor o de risa. A partir de aquí, me van a permitir, que entre toda la gama de relaciones que las mujeres y los hombres mantienen con el exterior me quede con una en particular: con la amistad.
Me gusta la amistad, porque en su cauce mantiene un libre y generoso intercambio de utilidades sin corsés ni reglamentos, porque es una versión del amor en la que normalmente no se producen milagros tan espectaculares como el orgasmo, pero tampoco se da ninguna oportunidad a desviaciones tales como la posesión o el dominio. Y, por encima de todo, me gusta porque es admirablemente creativa y porque no tiene norma, su única ley es la espontaneidad y, además, no pretende la exclusiva.
La amistad se hace a la medida de lo que el uno necesita del otro y se renueva a diario, cosa que no ocurre en otras relaciones humanas.
Se nota que soy un fan de la amistad ¿verdad? ¿Qué le voy hacer? Es culpa de mis amigos.»
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